Cómo elegir a un albacea en quien puedas confiar

Aprende qué buscar al designar a la persona responsable de gestionar tu herencia y cumplir con tus últimas voluntades.

  1. Prioriza la capacidad administrativa sobre el sentimentalismo. Ser albacea es una tarea administrativa pesada, no un honor honorífico. Elige a alguien capaz de organizar documentos, comunicarse con el IRS (Servicio de Impuestos Internos) y gestionar plazos legales. Busca a alguien con buen sentido común y que sepa cuándo buscar ayuda profesional.
  2. Evalúa la disponibilidad geográfica y temporal. Aunque las leyes varían, tener a alguien local suele facilitar las visitas al banco, a las oficinas gubernamentales o la gestión de bienes físicos. Asegúrate de que esta persona tenga el tiempo suficiente en su vida actual para dedicarle las 50 a 100 horas de trabajo administrativo que suele requerir el proceso inicial.
  3. Considera la neutralidad frente a los beneficiarios. Si sospechas que tus herederos podrían tener conflictos, evita nombrar a uno de ellos como albacea principal. Un tercero neutral o un albacea profesional evita que los celos o los resentimientos familiares interfieran con la distribución justa de los activos según lo estipulado en tu testamento.
  4. Conversa antes de designar. Nunca nombres a alguien en un documento legal sin hablar con esa persona primero. Explícale las responsabilidades, pregúntale si está dispuesta a asumir el rol y asegúrate de que comprenda dónde guardas tus registros financieros, testamentos y contactos legales.
  5. Nombra un sucesor. Siempre incluye a un albacea suplente en tu planificación. Si el albacea principal fallece, se enferma o simplemente decide no asumir el cargo cuando llegue el momento, necesitas a alguien más preparado para tomar las riendas de inmediato.