Cómo preparar tu directiva de atención médica

Aprende a designar a quién tomará decisiones médicas por ti y qué tratamientos prefieres si no puedes expresarlos por tu cuenta.

  1. Elige a tu representante. Selecciona a una persona de confianza para que sea tu apoderado médico. Esta persona tomará decisiones por ti únicamente cuando no seas capaz de comunicarlas. Asegúrate de que esta persona esté dispuesta a cumplir tus deseos, incluso si sus preferencias personales son distintas a las tuyas.
  2. Define tus preferencias de tratamiento. El testamento vital (o 'living will') especifica qué medidas médicas deseas o rechazas. Considera situaciones como la resucitación cardiopulmonar, el soporte vital artificial o la alimentación asistida. Sé lo más específico posible sobre tus límites.
  3. Formaliza el documento. Las leyes sobre estos documentos varían por estado. Muchos estados requieren que el documento esté firmado ante un notario público o ante dos testigos imparciales. Investiga los requisitos específicos de tu estado de residencia para asegurar que el documento sea legalmente válido.
  4. Distribuye copias y comunica tu decisión. Tu representante médico y tu médico de cabecera deben tener una copia física o digital de tu directiva. No basta con guardarla en un cajón. Habla con tu familia sobre tus decisiones para que no haya sorpresas si llega el momento de actuar.