Cómo manejar un beneficiario menor de edad

Guía práctica para administrar herencias cuando el beneficiario es menor de edad en Estados Unidos

  1. Verifica las reglas estatales sobre herencias de menores. Cada estado tiene reglas diferentes sobre cuándo y cómo los menores pueden heredar directamente. La mayoría requiere una custodia legal para cantidades superiores a $5,000-$15,000. Consulta las leyes de tu estado o contacta a un abogado de sucesiones para confirmar los límites específicos.
  2. Considera una cuenta UTMA o UGMA como custodia. Las cuentas UTMA (Uniform Transfers to Minors Act) y UGMA (Uniform Gifts to Minors Act) permiten que un adulto administre los bienes hasta que el menor llegue a la mayoría de edad. Tú controlas las inversiones y gastos, pero el menor automáticamente recibe todo a los 18-21 años (según tu estado).
  3. Evalúa si necesitas un fideicomiso para mayor control. Un fideicomiso te permite establecer reglas específicas sobre cuándo y cómo el beneficiario recibe los fondos. Puedes especificar que reciba dinero a los 25, 30, o solo para educación y gastos médicos. Los fideicomisos cuestan más de configurar ($1,500-$5,000) pero ofrecen mayor flexibilidad a largo plazo.
  4. Maneja las obligaciones fiscales correctamente. Los bienes heredados por menores pueden generar impuestos sobre ingresos no devengados si superan ciertos límites anuales. Para 2026, los primeros $1,300 están exentos y los siguientes $1,300 se gravan al 10%. Mantén registros detallados y considera consultar a un CPA si los ingresos anuales superan $2,600.
  5. Documenta todos los gastos y decisiones de inversión. Como custodio o fideicomisario, tienes responsabilidad fiduciaria. Mantén registros de todos los gastos realizados en beneficio del menor y las decisiones de inversión. Evita inversiones especulativas y enfócate en opciones conservadoras como fondos indexados diversificados o cuentas de ahorros de alto rendimiento.
  6. Planifica la transición cuando llegue a la mayoría de edad. Prepara al beneficiario para recibir los bienes educándolo sobre finanzas personales antes de la transferencia. Considera establecer reuniones anuales para explicar el valor de los activos y cómo se han manejado. Una transición gradual o por etapas puede ser más prudente que entregar todo de una vez.