Cómo documentar tu plan testamentario para quienes lo usarán

Aprende a organizar y documentar tu testamento y planificación patrimonial para que tu familia pueda ejecutarlo fácilmente.

  1. Reúne todos tus documentos legales principales. Localiza tu testamento, fideicomiso (si tienes uno), poder notarial financiero y directivas médicas anticipadas. Asegúrate de que todos estén firmados y notarizados según las leyes de tu estado. Guarda los originales en una caja fuerte o con tu abogado, y crea copias digitales escaneadas.
  2. Documenta todas tus cuentas y activos financieros. Crea una lista completa que incluya bancos, cuentas de inversión, 401(k), cuentas IRA, pólizas de seguro de vida y propiedades inmobiliarias. Para cada cuenta, anota el nombre de la institución, número de cuenta, beneficiarios designados y información de contacto. Actualiza esta lista cada 6-12 meses.
  3. Organiza contraseñas y acceso digital de manera segura. Usa un administrador de contraseñas como 1Password o Bitwarden para almacenar credenciales de cuentas financieras y digitales importantes. Comparte el acceso maestro con tu cónyuge o albacea de confianza. Incluye también instrucciones sobre cuentas de redes sociales y servicios digitales que quieras que se cierren.
  4. Compila información de contacto de profesionales clave. Anota los datos de tu abogado testamentario, contador (CPA), asesor financiero, agente de seguros y cualquier otro profesional involucrado en tus finanzas. Incluye nombres completos, números telefónicos, direcciones de email y una breve descripción de qué servicios proporcionan.
  5. Crea instrucciones específicas y preferencias personales. Redacta una carta con tus deseos para el funeral, distribución de objetos personales no incluidos en el testamento, y cualquier mensaje especial para familiares. Explica la lógica detrás de decisiones testamentarias importantes para evitar confusión o conflictos familiares.
  6. Almacena todo de forma segura y comunica la ubicación. Guarda toda la documentación en una caja fuerte doméstica o bancaria, o con tu abogado. Asegúrate de que al menos dos personas de confianza sepan dónde está todo y cómo acceder. Revisa y actualiza toda la información anualmente o después de cambios importantes en tu vida.